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Discrepar no es ser enemigo


Artículo de opinión

Todo el mundo tiene derecho a tener su propia opinión sobre el color del polo, del chándal o de la visera del cuvillo, sobre los fichajes, sobre la gestión ó sobre el precio de las entradas, siempre hablando en referencia a nuestro Racing Portuense. Y, partamos de la base de que esa opinión de cada uno es totalmente respetable siempre y cuando se haga sin insultos, con respeto y con educación.

Tristemente desde algunos sectores oficialistas, quiero pensar que no de forma malintencionada, no se entiende así y toda opinión contraria se interpreta como ATAQUE. Y yo, sinceramente, no entiendo que el hecho de no compartir algunas actuaciones de la junta directiva me convierta en enemigo de ella. Es más, aún no compartiendo todo lo que hacen me considero un admirador de ellos por el enorme trabajo que han hecho y por haber salvado al Racing cuando nadie daba un duro por ello. Y creo que el 95 % ó más de la afición racinguista piensa así sobre nuestra directiva. Pero el talante democrático brilla por su ausencia en esos sectores oficialistas cuando no se permiten las opiniones dispares. Pero la realidad es que no coincidir en las opiniones no significa ser antiracinguista ni antidirectiva.

Para llegar a admirar a los dirigentes del club, hay que conocer de cerca lo que hacen día a día por el club y hay que plantearse lo ingrato y lo sacrificado que es pertenecer a una junta directiva de una asociación como la nuestra. Como directivo tienes obligación de hacer muchas cosas y todas de forma gratuita y con agrado. Tienes obligación de emplear tu tiempo, tu dinero, tu mente, tu esfuerzo y siempre, repito, siempre, recibes críticas a tu labor. ¿La recompensa? Es difícil de explicar. La recompensa es un sabor interior de haber cumplido con un objetivo que te has marcado y que consideras justo y necesario. Es el sabor especial que tiene el haber trabajado por lo que crees y amas. Es la satisfacción de traducir en hechos lo que para los demás tan solo son palabras e ideas. Es sentir que tu trabajo es importante y tu altruismo necesario para que eso por lo que luchas siga vivo y mejorando día a día.

Siendo como soy un racinguista activo y seguidor de todo lo que concierne a mi equipo, ¿como no voy a admirar a Ignacio Corzo y la implicación, las horas y el trabajo que lleva realizado por el club? ¿Como no voy a admirar a Ramón Verano y el trabajo impresionante de creación, organización y desarrollo de una cantera que no existía hace tan solo 3 años, cuando llegó a la directiva y que hoy en día es referente en El Puerto? ¿Como no admirar a Juan Castro, a Fernando Soto, a Pedro Terrada o incluso a García Campos que, aunque un día cometiera un gran error con la peña Pieles Rojas, es justo reconocer que lleva años dedicado al servicio del club aportando todo lo que puede, siendo jefe de expedición en cada desplazamiento del equipo y trabajando gratis para nuestro Racing? Y sin olvidarme de todos y cada uno de los directivos que han pasado estos años por esa junta y que han empleado su tiempo y su dinero en pos de nuestro club como los hermanos Muñoz (conocidos cariñosamente como los mellizos), Jose Luis Parejo, Luismi Morales, Manolo Muñoz, Carlos Camacho, Rafael Gutierrez, Paco Barroso, etc. etc. etc.

Tengo la suerte de presidir una peña con unos ideales limpios y puros, que trabaja por y para el Racing. Nuestra forma de entender el racinguismo sale de dos máximas que nos marcamos desde el inicio y que poco a poco se ha ido remarcando: Ayudar al Racing y divertirnos. Si yo ó mi peña fueramos antidirectiva o antiracinguistas no gastaríamos de nuestros fondos 1400 euros en arreglar, pintar, limpiar, sanear y desescombrar la preferencia del estadio. No compraríamos carnets de abonado para invitar a aficionados y que así se acostumbren a venir al cuvillo. No llevaríamos el bar de preferencia para el club. No contribuiríamos a la mejora de instalaciones, no nos haríamos socios y nos bastaría con pagar nuestro abono, no recogeriamos firmas para ayudar al club, no colaborariamos en la campaña de captacion de abonados, no llevariamos una web donde solo se habla del Racing y su entorno, no hubieramos hecho durante dos años una revista gratuita para hacer racinguismo, no colaboraríamos con la expedición del club en los desplazamientos, etc. etc. etc.

Por todo ello mantengo que, discrepar no es ser enemigo. Yo y mi gente no discrepamos en todo, ni mucho menos. Hay cosas que se hacen en las que no estamos de acuerdo y hay otras muchas, la mayoría, en la que sí estamos de acuerdo y así lo mostramos.

Si eso es ser enemigo de algo o de alguien, tenemos un concepto muy diferente de la enemistad. Pero lo que nadie nos va a quitar por más calzos que nos pongan es nuestra propia forma de pensar y nuestra libertad de expresión, sin insultos, con argumentos y siempre siempre siempre, con amor a nuestros colores.

¡¡¡VIVA LA LIBERTAD DE EXPRESION, LA DEMOCRACIA Y EL RESPETO... Y VIVA EL RACING!!!

Francisco López Doello, Presidente Peña Pieles Rojas


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