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Una luz en el camino


El Racing puede seguir luchando

Los mentideros judiciales acertaron en sus teorías, la jueza decana de Cádiz, Nuria Auxiliadora Orellana Cano, Magistrada Juez del Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Cádiz, dejó el pasado viernes de ejercer como tal en el juzgado gaditano con motivo de su traslado al Juzgado de lo Mercantil de Málaga, donde desempeñará igual labor.
La jerezana deja tras de sí un sinfín de trabajos bien hechos y otro sinfín más de trabajos pendientes, entre los que se encuentra el concurso de acreedores en el que se halla inmerso el Racing Club Portuense. Su requerimiento en la capital de la Costa del Sol se debe al superlativo desbordamiento que sufre el mercantil malagueño, presumiblemente mayor, que no es poco, al gaditano.

La marcha de Nuria Orellana conlleva la necesidad de conseguir la llegada de un nuevo juez que dirija al juzgado gaditano ahora vacante. La elección del nuevo magistrado y por tanto su llegada podría no ser tan inmediata lo que alargaría aún más los procesos judiciales en curso, que en el caso que atañe al Racing Club Portuense, valdría para ganar tiempo en busca de una solución factible lejos del tremendismo de la disolución.

Por otra parte, la abogada del Racing Club Portuense, Manuela Gutiérrez Lora, ha conseguido un aplazamiento para la junta de acreedores que debía celebrarse este próximo 8 de julio y que finalmente ha quedado aplazada para mediados del mes de septiembre. A dicha junta de acreedores debían acudir miembros directivos del club racinguista y presentar el pertinente convenio concursal, dada la ausencia de junta directiva y de junta gestora, la reunión entre club y acreedores no puede tener lugar lo que ha servido para fijar una nueva fecha de encuentro. Sí el vacío de poder continuase en el club entraría entonces en juego la figura del administrador concursal, en este caso sería Yolanda Morales Monteoliva, administradora concursal del Racing Club Portuense, quien se haría cargo de la entidad siendo la responsable de su futuro.

Ante este nuevo escenario la resignación impuesta a un fin irremediable resulta sólo una opción, si bien con alto porcentaje de ocurrencia no es la única. Este pensamiento debe primar de cara a la continuidad pero lógicamente debe ir acompañado de la movilización casi obligada de la masa social, los verdaderos dueños del club y de su destino.



Álvaro Guerrero


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